Este texto nació en una de esas semanas.
Hoy dejo las preocupaciones a un lado, abro una botella de vino mexicano de Norte 32 y brindo por algo sencillo: haber llegado hasta aquí.
No porque todo esté resuelto ni porque el camino haya sido fácil. Brindo por haber continuado, por reconocer el cansancio y por darme permiso para detenerme antes de empezar otra vez.
A veces, llegar hasta aquí ya es una victoria.
Mañana habrá nuevos pendientes. Hoy, la pausa también merece su lugar.