Antes de convertirse en color, símbolos y tecnología, el mural nació de una conversación sobre identidad, creatividad y pertenencia.
Antes de la reforma de nuestra oficina en Ciudad de México, aquel corredor ya tenía una intervención artística. Sin embargo, no representaba la relación entre México y la tecnología como esperábamos ni acompañaba la identidad que queríamos construir para el espacio.
Como parte de la reforma, aquella enorme pared de treinta metros volvió a convertirse en un lienzo blanco. La idea del mural nació de la necesidad de darle vida otra vez y de contar algo sobre quiénes somos a medida que avanzamos hacia la entrada de la oficina. No queríamos simplemente decorar una superficie vacía. Queríamos que cada paso fuera revelando una historia hecha de identidad mexicana, creatividad, conocimiento y tecnología.
Antes de elegir una imagen
Antes de elegir una imagen, tuvimos que conversar. Buscamos artistas, revisamos portafolios, compartimos referencias y discutimos colores, símbolos y formas de representar una cultura tan rica sin reducirla a una colección de lugares comunes. Personas acostumbradas a hablar de operación, plazos y resultados empezaron a opinar sobre arte, composición, pertenencia y emoción.
Fue una conversación diferente de las que normalmente ocupan nuestra agenda. Más abierta, menos binaria y, muchas veces, también más divertida. El equipo de Marketing colaboró mucho y con rapidez, ayudándonos a organizar las ideas, convertirlas en un planteamiento común y avanzar con las decisiones.
Antes de elegir una imagen, tuvimos que aprender a conversar sobre aquello que queríamos representar.
Entre las propuestas, elegimos la versión que nos pareció más colorida, inclusiva, mexicana, moderna y viva. Cocolvú fusionó elementos tecnológicos con motivos mexicanos: personajes con máscaras tradicionales junto a robots, una mujer mitad humana y mitad máquina, otra con vestimenta típica y lentes de realidad virtual, y el Ángel de la Independencia sosteniendo un circuito electrónico.
También aparecen una catrina, un alebrije montado por un robot, un humano y un robot trabajando frente a una computadora, libros y un cerebro integrado en un circuito. Cada escena tiene su propia historia, pero todas convergen en una misma idea: la tecnología y la inteligencia artificial adquieren sentido cuando se encuentran con el conocimiento, la creatividad y el factor humano.
Cuando la pared empezó a transformarse
Cuando Cocolvú empezó a trabajar, la transformación dejó de estar solamente en las conversaciones. Llegaron las pinturas, las referencias ocuparon el piso y las primeras formas aparecieron sobre la pared. Poco a poco, el corredor empezó a ganar ritmo, profundidad y movimiento.
Seguir el proceso también fue parte de la experiencia. Cada nueva fotografía provocaba comentarios, curiosidad y expectativa. Antes de estar terminada, la obra ya había cambiado la relación de las personas con aquel espacio.
El mural no apareció de un día para otro: fue tomando forma delante de todos.
Así, se fue incorporando gradualmente a la vida de la oficina.
Un recorrido que también cuenta una historia
El video final permite entender algo que una sola fotografía difícilmente consigue mostrar. La pintura no funciona como una imagen aislada. Acompaña el recorrido por el corredor y revela nuevos detalles a medida que avanzamos. Algunas figuras se conectan, otras parecen observarnos y distintas capas de color convierten el desplazamiento en parte de la obra.
Hoy, aquella pared ya no es solamente el fondo de un pasillo. Se convirtió en un punto de identidad, encuentro y conversación. También mostró que transformar un espacio de trabajo no depende únicamente de muebles, distribución o arquitectura. A veces comienza cuando un grupo de personas decide pensar junto sobre lo que desea expresar.
Mi agradecimiento a Cocolvú, por convertir nuestras ideas en una obra con personalidad propia, y a todas las personas que participaron de la búsqueda, las conversaciones y las decisiones. Antes de ser mural, fue conversación. Quizá por eso ahora consigue contar algo sobre quiénes somos.
Artista: Cocolvú, @cocolvu