Después de muchas visitas, la cercanía, la naturaleza, la buena comida y los lugares conocidos continúan dándonos razones para regresar.
Existen destinos que parecen exigir una lista interminable de lugares obligatorios, restaurantes de moda y experiencias que deben reservarse con meses de anticipación. Ixtapa nunca me ha producido esa sensación. Tal vez por eso siempre regresamos con ganas de volver.
Para nosotros, que vivimos en Querétaro, es la playa más cercana y una escapada relativamente sencilla. Pero la cercanía no es la única razón. Ixtapa tiene una forma tranquila y deliciosa de recibirnos: una ciudad pequeña, personas agradables, lugares muy bonitos y una naturaleza exuberante que todavía ocupa buena parte del paisaje.
No es la impresión de una sola visita ni de un viaje reciente. Son muchas idas a Ixtapa, con momentos, lugares y experiencias que se fueron acumulando hasta formar una relación familiar con el destino.
Más naturaleza, menos complicaciones
Nuestros viajes a Ixtapa siempre han sido agradables. Es una experiencia más simple que viajar a alguno de los destinos mexicanos más famosos, pero justamente allí está buena parte de su encanto.
Hay más naturaleza, menos gente, precios generalmente más razonables y una sensación de intimidad que permite descansar de verdad. No hace falta llenar todos los horarios ni perseguir la atracción más fotografiada. Se puede caminar, contemplar el mar, comer bien y dejar que el día avance sin demasiadas instrucciones.
Ixtapa no necesita impresionar todo el tiempo. Su mayor cualidad es hacernos sentir cómodos.
Dónde hospedarse
Existe una buena variedad de opciones. En Airbnb, me gustan especialmente los departamentos de Península, que combinan comodidad y buenas vistas. Porto Ixtapa también puede ser una alternativa interesante para quien prefiere más espacio e independencia.
Entre los hoteles, Azul Ixtapa me parece una opción honesta, con buen servicio en términos generales. Las Brisas ofrece una experiencia distinta, más integrada con la naturaleza, un entorno muy bonito y un servicio que, en nuestras visitas, fue excelente.
Nuestra experiencia en el Holiday Inn fue bastante diferente. Lo encontramos excesivamente lleno, con alimentos y servicio muy por debajo de lo que esperábamos. Evidentemente, la experiencia puede variar según la temporada, pero no sería una opción que personalmente recomendaría.
Comer bien también forma parte del viaje
Emilio’s es una de esas recomendaciones que se repiten en todas nuestras visitas. Para nosotros, se ha convertido en un lugar prácticamente imperdible en Ixtapa.
Fisher’s, aunque sea un restaurante de cadena, ocupa un lugar muy bonito en la marina. Tiene buena comida, un ambiente animado y esa combinación de barcos, gente y movimiento que hace agradable sentarse sin demasiada prisa.
Rubens Hamburgers también puede ser una parada interesante si se busca algo informal y con ambiente. Es una hamburguesería, por lo que conviene llegar con la expectativa correcta: algo sencillo, concurrido y agradable, sin esperar una experiencia gastronómica sofisticada.


Para una comida más especial, El Faro, dentro de Pacífica Resort, es una excelente alternativa. La calidad de los alimentos, el servicio y el entorno justifican la visita. Recomiendo reservar con anticipación.
Una tarde en Troncones
También vale la pena salir un poco de Ixtapa y pasar una tarde en Troncones. Costa Brava está frente al mar y reúne varias de las cosas que buscamos en este tipo de viaje: buena comida, atención agradable, ambiente relajado y la posibilidad de quedarse durante horas sin sentir que hay que correr hacia el siguiente lugar.
Es uno de esos espacios en los que el almuerzo fácilmente se transforma en tarde. El mar está allí, la conversación avanza y el reloj pierde parte de su importancia.


La Isla Ixtapa
Otra experiencia que recomiendo es visitar La Isla Ixtapa, a unos diez minutos de la costa. Es un lugar más popular y concurrido, pero el mar es precioso y está lleno de peces.
La mejor estrategia es sencilla: elegir un restaurante agradable, encontrar una buena mesa, pedir algo de comer y una cerveza fría, y disfrutar la playa sin complicar demasiado el plan. Allí, la propuesta no consiste en hacer muchas cosas. Consiste en permanecer.


El valor de los destinos sencillos
A veces creemos que un viaje necesita ser lejano, sofisticado o lleno de novedades para ser memorable. Ixtapa me recuerda lo contrario.
Un destino también puede conquistarnos por su facilidad. Por permitirnos regresar a restaurantes conocidos, repetir una vista que nos gusta y encontrar placer en planes que no requieren demasiada preparación.
La familiaridad no disminuye la experiencia. En algunos casos, la mejora.
Ixtapa no es solamente una playa cercana. Es uno de esos lugares donde sabemos que podremos comer bien, encontrar naturaleza, descansar y pasar tiempo juntos. Quizá no sea el destino más famoso ni el más espectacular de México, pero tampoco intenta serlo.
Su encanto está justamente en esa forma sencilla, agradable y deliciosa de existir.
Tal vez por eso, después de tantas visitas, Ixtapa continúa siendo un lugar al que siempre regresamos con ganas de volver.