Hola,
Cuando hablamos de integrar equipos, solemos empezar por aquello que podemos organizar: procesos, sistemas, estructuras y responsabilidades. Todo eso hace falta. Pero conectar la operación no significa que las personas ya se conozcan, se comprendan o confíen unas en otras.
Un encuentro entre los equipos de TOTVS Latam México y Napse Global México me hizo volver sobre esa diferencia. Abrir un espacio para conversar también forma parte del trabajo de integrar.
“Las empresas pueden integrarse mediante procesos. La verdadera integración sucede entre las personas.”
01 / ESCUCHAR ANTES DE SUPONER
Podemos compartir una organización y conocer muy poco de la realidad de quienes trabajan a nuestro lado. Antes de definir cómo colaborar, necesitamos entender sus expectativas, sus fortalezas y aquello que les preocupa.
Preguntar con curiosidad ayuda a reconocer diferencias que una presentación de estructuras no alcanza a explicar. También permite descubrir una base común desde la cual comenzar a trabajar juntos.
02 / LOS VALORES SE RECONOCEN EN LA PRÁCTICA
Hablar de respeto, responsabilidad o colaboración tiene sentido cuando esas palabras orientan decisiones que las personas pueden reconocer. La confianza crece cuando lo que decimos encuentra continuidad en lo que hacemos.
Construir una cultura compartida requiere conversaciones y compromisos concretos. Cada equipo aporta una trayectoria distinta. Integrarse también implica reconocer ese aporte y darle espacio en la nueva forma de trabajar.
03 / EL ENCUENTRO NECESITA CONTINUIDAD
Un espacio abierto, una mesa compartida o un café pueden facilitar la cercanía. Son las personas quienes convierten esas oportunidades en colaboración: al preguntar, compartir una dificultad o buscar juntos una solución.
Por eso, una jornada de integración puede abrir un camino, pero necesita continuidad. Los acuerdos claros, la coherencia y la disposición para ajustar lo que no funciona ayudan a que la confianza se construya con el tiempo.
UNA IDEA PARA LLEVAR CONTIGO
“Una cultura compartida no se declara. Se construye con decisiones, conversaciones y compromisos que las personas pueden reconocer.”
Integrar también exige paciencia y humildad. Ninguna de las partes tiene todas las respuestas, y conocerse mejor es parte de encontrar una forma de avanzar juntos.
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En tu experiencia, ¿qué ayudó más a que dos equipos comenzaran a sentirse parte de una misma organización? ¿Qué conversación hizo falta para acercarlos?
Me encantará conocer tu experiencia.
Hasta la próxima,
Sergio Morilo
