Ya estoy llevando mis finanzas personales en una aplicación que empecé a construir con inteligencia artificial.
Escribirlo todavía me produce cierta sorpresa. Hace poco estaba organizando lo que quería que hiciera. Hoy reviso mis cuentas en ella, pruebo sus procesos y pido ajustes mientras la uso. Tiene nombre, CFO One, y empieza a parecerse bastante a esa herramienta que durante años fui imaginando mientras trabajaba con otras.
Llevo más de treinta años utilizando sistemas de control financiero personal. En ese tiempo aprendí a aprovechar sus funciones, a convivir con sus limitaciones y a reconocer con bastante claridad lo que me faltaba.
Esa experiencia terminó convirtiéndose en la especificación de una aplicación propia.
Lo que fui aprendiendo como usuario
Cuando se trabaja con varias cuentas, bancos, monedas e inversiones, registrar ingresos y gastos es apenas una parte del control.
También necesito comprender cómo se relacionan esos movimientos, verificar que los saldos coincidan y tener una visión que me ayude a organizar lo que viene. Quiero poder mirar un proyecto en conjunto, aunque sus movimientos estén distribuidos entre distintas cuentas. Y me importa que toda esa información tenga una presentación que pueda entender y usar con comodidad.
Los sistemas que utilicé me acompañaron durante muchos años. Quicken fue uno de ellos. Pero nunca encontré reunido todo lo que considero necesario para mi forma de administrar las finanzas personales.
Con el tiempo, uno desarrolla preferencias muy específicas. Sabe qué información quiere ver primero, qué comprobaciones necesita hacer y qué pasos le resultan innecesariamente complicados. Algunas de esas preferencias nacen de una costumbre; otras, de haber encontrado repetidamente el mismo problema.
Al empezar CFO One, tenía mucho de ese conocimiento acumulado. Faltaba convertirlo en instrucciones suficientemente claras para construir algo con él.
Explicar lo que durante años parecía obvio
Una cosa es reconocer que una función no responde como esperamos. Otra es explicar cómo debería funcionar, qué información necesita y qué tendría que ocurrir en cada situación.
La construcción me está obligando a hacer ese trabajo.
Lo que para mí resulta natural después de tantos años como usuario necesita quedar expresado. Las cuentas, las monedas, la conciliación, los proyectos y las inversiones deben relacionarse de una manera coherente. Cada función tiene que encajar con las demás.
Ahí se encontraron mis años de uso, mis conocimientos financieros y mi experiencia técnica. Todo eso fue entrando en la especificación, a veces desde el comienzo y otras veces después de ver una primera versión y reconocer algo que todavía faltaba.
También aparecieron necesidades que no había recordado al principio. Al usar una pantalla, revisar un movimiento o recorrer un proceso, surge una observación: esto sería más claro de otra manera; aquí falta un dato; este comportamiento no corresponde a lo que habíamos definido.
Esa conversación sigue abierta.
Poco a poco, proceso por proceso
La aplicación fue tomando forma de manera gradual. Construir una función, probarla, revisar el resultado y ajustar. Después, avanzar hacia la siguiente.
En uno de los primeros momentos ya tenía nombre, una base de datos, acceso con mi cuenta de Google y una estructura que empezaba a funcionar. También conseguimos conciliar un estado de cuenta en formato CSV.
Puede parecer un avance pequeño visto desde fuera. Para mí era una comprobación importante: la idea ya empezaba a trabajar con información real.
Después llegaron más procesos y más pruebas. Entre las capacidades que más me entusiasman está la lectura de los estados de cuenta tal como los recibo de los bancos que he probado, sin tener que preparar previamente un archivo especial para cada importación.
Ver esa información entrar en la aplicación y poder revisarla dentro de mi propio flujo de trabajo ha sido uno de los momentos más satisfactorios del proyecto.
La conciliación ocupa un lugar central en todo esto. Una pantalla puede verse muy bien, pero necesito comprobar que lo que muestra corresponde a mis registros y a la información del banco. Esa verificación es parte de lo que me permite avanzar.
Una mirada a CFO One
2 min 26 s · Video sin audio, con textos en español.
El día a día encuentra lo que la especificación dejó fuera
Ya migré mi uso diario a CFO One. Ese paso está siendo una prueba mucho más exigente que recorrer las pantallas para ver si funcionan.
Cuando una aplicación entra en la rutina, aparecen detalles que antes pasaban inadvertidos. Algunos son mejoras de comodidad: una forma más directa de llegar a la información, una presentación más clara o una posibilidad que voy recordando mientras trabajo.
Otros son comportamientos incorrectos o situaciones que no habíamos probado al inicio. Los voy identificando y seguimos ajustando.
En las comprobaciones que he realizado hasta ahora, los números están cuadrando. Eso me da confianza para continuar, junto con la conciencia de que todavía hay mucho por revisar.
Usar algo propio también cambia mi relación con esas limitaciones. Ahora puedo describir lo que necesito, llevarlo a la conversación de construcción y probar una nueva versión. Estoy participando directamente en la evolución de la herramienta con la que trabajo.

La experiencia encontró una forma de convertirse en software
Este es, hasta ahora, el proyecto más grande que he construido con inteligencia artificial.
Me impresiona la aplicación que está saliendo: funcional, visualmente cuidada, en la nube y con capacidades de IA dentro de ella. Ya puedo obtener análisis sobre mi información, además de utilizar la IA para seguir desarrollando y ajustando el sistema.
Pero una parte importante de mi satisfacción está en reconocer cuánto de lo que aparece ahí viene de años de experiencia.
Las prioridades, los procesos y las preguntas que orientaron la construcción no surgieron de la nada. Venían de usar otros sistemas, de entender las finanzas y de saber qué quería poder controlar mejor.
La IA amplió enormemente mi capacidad para convertir ese conocimiento en algo que funciona.
Yo sigo teniendo que explicar lo que necesito, revisar lo que recibo y comprobar si el resultado responde al propósito que definí.
Veo en eso una expresión muy concreta de la colaboración entre inteligencia humana e inteligencia artificial. La experiencia aporta contexto y criterio; la herramienta permite construir, probar y ajustar con una capacidad que antes no tenía a mi alcance de esta manera.
Y el proceso también me devuelve preguntas. Cuando intento explicar una necesidad y no consigo hacerlo con claridad, tengo que detenerme a entenderla mejor.
Funcionar para mí es una etapa
Estoy muy contento con lo que ya existe. También tengo claro que CFO One todavía no es un sistema listo para ofrecer comercialmente.
Mi uso diario permite probar mis cuentas, mis documentos y mi manera de trabajar. Una aplicación destinada a otras personas tendría que responder a una diversidad mucho mayor de bancos, formatos de estados de cuenta, tipos de cuentas y situaciones.
Todavía necesitamos ampliar esas pruebas. Lo que funciona con la información que ya revisé no demuestra, por sí solo, que funcionará igual con toda la información que pueda recibir.
En algún momento imaginé que quizá pudiera convertirse en algo que otras personas también usaran. La posibilidad sigue ahí. Por ahora, estoy concentrado en hacerlo funcionar bien para el propósito que le dio origen y en comprender sus límites mientras evoluciona.
Algo que llevaba años queriendo
Hay dos satisfacciones que conviven en este proyecto.
Una es tener, por fin, una herramienta que se acerca a la forma en que me gusta controlar mis finanzas. La otra es haber participado en su creación con lo que sé, con lo que he aprendido y con esas preferencias que fui formando durante más de treinta años.
Todavía encuentro cosas que cambiar. Sigo pidiendo ajustes, probando escenarios y descubriendo posibilidades. Eso también forma parte del gusto de estar construyéndolo.
Durante años, al usar un sistema financiero, pensé en funciones que me habría gustado tener.
Hoy puedo abrir CFO One, revisar mis cuentas y encontrar algunas de esas ideas funcionando.
