Por eso, una cultura ética no puede limitarse a un documento. Necesita convertirse en conducta, criterio y una forma compartida de relacionarnos.
En TOTVS, vivimos con orgullo una cultura en la que el CODEC, nuestro Código de Ética y Conducta, orienta la manera en que nos relacionamos con colaboradores, clientes, proveedores y con todo nuestro ecosistema.
Su valor no está solamente en aquello que establece. Está, sobre todo, en la capacidad de ayudarnos a tomar mejores decisiones cuando aparecen dudas, presiones o situaciones incómodas.
Un código que necesita convertirse en conducta
Una organización sólida no se construye únicamente con buenos resultados. También necesita coherencia entre lo que declara, lo que reconoce y lo que acepta en la práctica.
La seguridad también es una responsabilidad ética
Nuestro compromiso es construir un ambiente seguro, ético y respetuoso, donde todas las personas puedan trabajar con seguridad psicológica, emocional y física.
Para que ese compromiso sea real, necesitamos canales de denuncia abiertos, confidenciales y accesibles. También necesitamos confianza para utilizarlos y la certeza de que una preocupación será tomada en serio.
Callar no protege. Denunciar sí.
No esperar una segunda vez
Hay una idea que siempre repito: no esperes una segunda vez. Si algo ocurrió una vez, ya existe una razón suficiente para mirar con atención, escuchar y actuar.
No se trata de apresurarse a juzgar. Se trata de no normalizar señales que pueden afectar a una persona, a un equipo o a la cultura completa de una organización.
Los valores de una organización se revelan menos en sus declaraciones y mucho más en aquello que sus personas deciden hacer cuando algo no está bien.