RRHH · Negocio

El vacío que deja un líder cuando desaparece

Tiempo de lectura5 min
En dos líneas

En momentos de incertidumbre, la transparencia no exige tener todas las respuestas. Exige decir qué se sabe, reconocer lo que continúa abierto y permanecer disponible para que el silencio no multiplique el temor.

Varias manos conectan una red de caminos y nodos sobre una mesa, representando el paso de recorridos paralelos a una ruta compartida
Una red se sostiene cuando las personas saben que pueden seguir haciendo preguntas.
La red que nos sostiene La transparencia no exige tener todas las respuestas. Exige no desaparecer cuando llegan las preguntas.

En una etapa de incertidumbre, la presencia del liderazgo puede impedir que el silencio se convierta en distancia, rumores y temor.

Durante un proceso de integración participé en una dinámica llamada La red que nos sostiene. La propuesta era pasar de los caminos paralelos a una ruta compartida. Cada persona debía pensar qué podía aportar para que esa red no fuera solamente una buena intención, sino una forma real de relacionarnos durante una etapa que inevitablemente traería preguntas, cambios y momentos de espera.

Cuando llegó el momento de asumir un compromiso, el mío fue trabajar para reducir la incertidumbre y hacer que nuestra interacción fuera lo más transparente posible. No podía prometer que todas las decisiones serían rápidas ni que tendríamos respuestas inmediatas. En una integración hay asuntos que necesitan tiempo, conversaciones que todavía no concluyeron e información que no siempre puede compartirse. Pero sí podía comprometerme a no esconderme detrás de esas limitaciones.

Ese compromiso no nació solamente de una convicción sobre el liderazgo. También nació de haber conocido la experiencia contraria.

Cuando el silencio ocupa el lugar del liderazgo

En otra etapa de mi vida profesional conviví con momentos en los que circulaban rumores, aumentaban las preguntas y el futuro parecía menos claro. Quien debía ayudarnos a interpretar lo que estaba sucediendo prefería apartarse. No aparecía para explicar lo que podía ser explicado, reconocer lo que todavía no sabía o simplemente escuchar cómo aquella incertidumbre estaba afectando a las personas.

El problema no era que no tuviera todas las respuestas. Probablemente nadie las tenía. El problema era que la falta de respuestas se convertía en una postura: “no sé nada, no me pregunten”. Y cuando un líder adopta esa posición, su ausencia no deja un espacio neutral. El vacío se llena rápidamente con versiones incompletas, conversaciones de pasillo, conclusiones apresuradas y temores que crecen porque no encuentran con quién dialogar.

En esos momentos, el silencio también comunica. Puede comunicar indiferencia, distancia o incluso abandono, aunque esa no haya sido la intención. Las personas no esperan que un líder controle todo lo que ocurre. Esperan poder encontrarlo cuando necesitan comprender qué está cambiando, qué permanece y cómo deberían avanzar mientras las definiciones todavía no llegan.

No siempre podemos eliminar la incertidumbre de un proceso, pero podemos evitar que el silencio la multiplique.

Transparencia no significa contarlo todo

Hablar de transparencia puede sonar sencillo hasta que aparece una situación real. Hay información confidencial, decisiones en construcción y escenarios que cambian antes de convertirse en algo comunicable. También existen preguntas para las que la respuesta honesta es “todavía no lo sé”. Ser transparente no significa ignorar esos límites, anticipar decisiones ni llenar cada silencio con una explicación improvisada.

Significa decir con claridad qué se sabe, reconocer qué continúa abierto y explicar, cuando sea posible, cuándo habrá una nueva actualización. Significa no evitar a las personas porque sus preguntas resultan incómodas. Significa escuchar incluso cuando todavía no existe una solución que ofrecer.

La diferencia parece pequeña, pero cambia por completo la experiencia de quien atraviesa la incertidumbre. No es lo mismo escuchar “no tengo una respuesta definitiva, pero sigo aquí y volveremos a hablar cuando haya novedades” que encontrarse con una puerta cerrada. En ambos casos la definición puede tardar. Solo en uno de ellos las personas sienten que continúan formando parte de la conversación.

La transparencia tampoco exige una serenidad artificial. El propio líder puede estar preocupado, cansado o intentando comprender un escenario que también lo afecta. Permanecer disponible no significa fingir que nada le produce dudas. Significa impedir que su propia inseguridad se transforme en desaparición.

Una red necesita puntos de contacto

Volví a pensar en todo esto durante aquella dinámica de integración. Una red no se sostiene únicamente porque sus integrantes comparten un objetivo en una presentación. Se sostiene porque existen puntos de contacto, confianza suficiente para hacer preguntas y la percepción de que nadie tendrá que interpretar solo los silencios del proceso.

Pasar de caminos paralelos a una ruta compartida no depende de que todos reciban la misma información al mismo tiempo. Depende de construir una relación en la que las personas sepan que pueden acercarse, expresar una preocupación y recibir una respuesta honesta, aunque esa respuesta todavía sea incompleta.

Por eso mi compromiso con aquella red no era acabar con toda la incertidumbre. Eso habría sido poco realista. Era trabajar para no producir incertidumbre adicional mediante la distancia, la evasión o una comunicación que solo apareciera cuando todo estuviera resuelto. Era compartir lo que fuera posible, cuidar aquello que todavía no podía comunicarse y permanecer accesible durante el recorrido.

No sé si siempre conseguí hacerlo como habría querido. Los procesos se alargan, las agendas compiten y a veces la información avanza más lentamente que la ansiedad. Pero sigo creyendo que el esfuerzo importa. La presencia constante no resuelve por sí sola una integración, una crisis o una transformación. Sin embargo, ayuda a que las personas no atraviesen esos momentos sintiéndose solas.

Un líder no siempre puede ofrecer certezas. Puede, sin embargo, ofrecer una referencia. Puede decir “esto es lo que sabemos”, “esto es lo que todavía estamos analizando” y “cuando tenga algo que pueda compartir, volveremos a hablar”. Puede admitir sus límites sin convertirlos en una barrera.

Porque el vacío no aparece solamente cuando faltan respuestas. Aparece cuando las personas sienten que ya no tienen a quién hacerle las preguntas.

La pregunta que queda ¿Las personas saben que pueden encontrarnos incluso cuando todavía no tenemos una respuesta definitiva?

La transparencia también se construye permaneciendo disponible durante la espera.

La conversación continúa

¿Esta idea conectó con algo que estás viviendo?

Conversemos en LinkedIn o escríbeme directamente. Si prefieres seguir leyendo, también puedes recibir las próximas ideas en tu correo.

Conectar en LinkedInEscribirme

Newsletter

Nuevas ideas en tu correo

Una selección personal, generalmente mensual, solo cuando tenga algo que valga la pena compartir.

Explorar este tema

Más en RRHH